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Cristian Forte: D/ BER: Transpoesía de lo real

Transpoesía de lo real

Mi intención en este texto es poder compartir muy brevemente algunos comentarios sobre lo que considero el carácter transdiciplinario de la poesía y el rol del poeta como medium.

Cualquier avance, si es que existe un adelante y atrás en la poesía, será siempre hacia terreno inestable. Por esta razón confío que toda tentativa de búsqueda pueda servir como punto de apoyo para entender, al menos, que tan confuso resulta todo. Lejos de cualquier descripción esencialista, espero no afirmar ni explicar, más bien sostener algunas ideas que fueron surgiendo, y aún permanecen abiertas.

Mi manera de entrar al poema es generalmente desde lo visual. Lo percibo primero como un dibujo y luego lo interpreto como una imagen que puede sonar. Quizás, por eso, me gusta pensar que la poesía puede adquirir infinidad de formas y que cada una de ellas será siempre más compleja que el propio acto de escribir. Me planteo con frecuencia qué hacer para que ese acto no entorpezca las posibilidades de dar más cuerpos al poema ya que a veces siento que la fuerza intuitiva y espontánea del gesto poético se ve interrumpido por la palabra escrita. Creo que la poesía circula también entre los signos, dejando ver que el hueco blanco en el papel es también un espacio, y que ese espacio no se completa como insignificante, sino más bien como una forma participativa.

Tuve la oportunidad de ver performances como las de los poetas Roberto Cignoni, Galundia Moera o Lady Gabi. Ellos me abrieron nuevas perspectivas relacionadas al carácter transdiciplinario de lo poético. Pude identificar en sus obras la intención superadora de transgredir el texto no para negarlo, sino más bien para reconfigurarlo y a veces hasta para salvarlo. Los poetas, en este caso, le agregan otra vitalidad a la obra, de manera que el autor se multiplica y deviene así en actor. La representación del poema Mensaje A la humanidad de Roberto Cignoni ejemplifica muy bien ese punto. En este caso, la praxis del poema adquiere enormes matices estéticos, como en el teatro, se despliega a niveles lúdicos e ingresa definitivamente a una dimensión ritual.

Por ello me gusta pensar que para hacer poesía no es preciso ser sólo un creador, hay que ser también un medium que sea capaz de reinventarla en su retorno y darle un cuerpo.

Hoy en día vivimos en contextos extremadamente mediatizados y se hace evidente que todos, de una u otra manera, somos mediums de personas y hechos. Desde esta perspectiva, la fibra originaria de la poesía se encuentra en cada persona, pues aprendemos y nos sentimos parte de realidades sin necesitar de verdades corroboradas que nos enlacen al mundo. Roberto Juarroz afirmaba que la poesía crea realidad, es realidad contra toda creencia mediocre de que ésta se encuentra fuera del mundo. La poesía es también un modo de pensamiento.

En tal caso, lo que identifica al poeta por sobre el resto de los mediums es justamente su intención de mediar con el mundo y también consigo mismo en una realidad que no responde únicamente al orden de las cosas sino principalmente al caos de las cosas. Un caos del que la poesía, a mi entender, nunca debe evadirse; donde el absurdo, el error, el vacío y el azar se hacen parte integral de la obra poética. Creo que las múltiples variantes de la representación performática es un paisaje abierto donde el poeta se expone a situaciones de riesgo y fracaso. Los Nadaistas colombianos declararon en su primer manifiesto:

El ejercicio poético carece de función social o moralizadora. Es un acto que se agota en sí mismo, el más inutil del espíritu creador. Jean Paul Sartre lo definio como la elección del fracaso.

Creo que esa fascinación por el fracaso debería ser una presencia vital en el acto creador de la poesía, una especie de malla talámica que recubre el cuerpo del poeta y lo arrastra a confrontar contra toda razón y verdad-de-orden.

Quisiera compartir un párrafo del libro La insurreción que viene que sintetiza muy concretamente aspectos de la situación social contemporánea. Fue escrito por el Comité Invisible y me hizo pensar en la condición actual del poeta y en cierta función de la poesía:

Ningún orden social puede fundarse duramente sobre el principio de que nada es verdad. También, es necesario hacerlo resistir. En nuestros días, la aplicación a cualquier cosa del concepto de „seguridad“ expresa este proyecto de integrar en los seres mismos, en las conductas y en los lugares el orden ideal al que estos ya no están dispuestos a someterse. „Nada es verdad“ no dice nada del mundo pero lo dice todo del concepto occidental de verdad. La verdad, aquí, no se concibe como un atributo de los seres o las cosas, sino de su representación.

Vemos aquí como la mediación que se impone a través de políticos, comunicadores, publicistas niegan la esencia de toda poesía, hasta ser anti¬poesía. Nos alejan de todo conocimiento directo y se apropian de conceptos y palabras que los poetas deberiamos reformular. El absurdo actual llega tan lejos que un concepto tan preciado como el de crisis se impone injustamente a escala mundial; para colmo de males, con connotaciones negativas. El año anterior, impulsivamente, salí a la calle a escribir: Yo pagué una crisis. Yo quiero una crisis! Me pareció esencial reivindicar mi condición frente a todo intento neutralizante.

Creo que la poesía conserva una fuerza capaz de reparar y limpiar los canales aturdidos de la gente, quizás sea esta la manera de despertar a nuevas palabras, nuevos gestos, nuevos sentimientos que vinculen el lenguaje y la comunicación a realidades más participativas.

Así como el lenguaje del poder es anti-poesía, el lenguaje de la poesía es anti¬poder. Por ello creo que las perspectivas del poeta deben centrarse en dar más visibilidad, sonoridad y expansión a nuestra esencial fascinación por el fracaso.

Los poetas-mediums poseen la capacidad de detenerse en el umbral temporal y atraer desde el más allá revelaciones que pueden aflorar en la comundidad. De tal modo que el pasado y el presente, el más allá y el más acá, lo memorable y lo imaginable se consoliden en un acto plenamente comunicativo. Me refiero a un acto concretamente amoroso que logre tornar aprehensible -a los demás-la propia experiencia, al tiempo que se llena de sentido a la poesía misma.

Cristian Forte Berlín, 2012

aqui el articulo de PDF

cristianforte@hotmail.com

www.cristianforte.blogspot.com
www.milenaberlin.blogspot.com
www.alvernhe-forte-humo.tumblr.com
www.myspace.com/lesieylento

Traducción del castellano al alemán: Mileva Demenga mileva_d@hotmail.com

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www.lostinpostpoetry.wordpress.com

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